Ana Matey

foto: josé carlos soto

Las conceptos que habitualmente indagan la performance de Ana Matey son el tiempo, el cuerpo y la identidad. Dice de sus acciones:

“Las planteo como distintos ejercicios. De libertad, paciencia, desapego, contra el miedo,... cada una es una búsqueda, una práctica, una duda que quiero compartir con él espectador. Hacer que algo ocurra o dejar que algo ocurra”

Y esto lo hace de una manera sencilla mediante materiales orgánicos tales como plumas que va recolectando en sus viajes, su propio pelo el cual también colecta y otras veces es cortado durante las acciones, huevos, harina, entre otros. También emplea materiales efímeros como el fuego y el hielo, además de materiales desechables sobretodo envases de plástico y los producidos por las nuevas tecnologías. Emplea estos materiales para construir un nuevo objeto-idea que posteriormente se destruye en el transcurso de la performance, con esto intenta generar algo nuevo, es decir cómo a partir de la destrucción se puede construir. Además, otros conceptos sobre el que gira su trabajo es la fragilidad y lo incontrolable.

“Somos seres frágiles que intentamos controlar aquello que nos rodea y acontece. Algo imposible que genera miedos y frustraciones. Con el tipo de materiales que trabajo, como por ejemplo los huevos, planteo un juego imprevisible donde no hay error pues no hay expectativa. De esta manera lucho contra ese miedo que solemos tener en mayor o menor medida a equivocarnos y a ser ridículos”

En su trabajo el cuerpo es eje central:

“el cuerpo es el espacio donde se juega la historia de un individuo, y en el que al mismo tiempo, se expresan sus aceleraciones, sus contradicciones y sus vértigos”.

En sus acciones busca los propios límites atravesando en algunos casos el umbral del dolor. Un ejemplo de esto serían sus inmovilizaciones. Durante años estuvo recorriendo distintas ciudades tales como Ciudad de México, Tokio, Roma donde permanecía inerte entre la multitud. Algunas alcanzaron las seis horas.

“Observando, permaneciendo inmóvil me diluyo en el espacio. Tiempo, Espacio y Cuerpo llegan a convertirse en uno”

“Desde mi cuerpo siento y pienso el mundo, por ello, inevitablemente es mi materia de trabajo. Mi pequeño ser alimentado del mundo que le rodea y al cual pertenece siendo una pequeña pieza de una gran maquinaria. Todo tiene sentido, todo es necesario aunque a veces nos asuste, desagrade, o este fuera de nuestra compresión. Quizás no hay que pensarlo, aunque seamos animales racionales que todo queremos controlar, categorizar, etiquetar, la magia de la vida es superior a nosotros, aunque no lo creamos e intentemos impedirlo... a veces tan solo hay que observar, aprehender y dejar de crear jerarquías.”