Carlos Felices. Jugando con Euclides, una experiencia topológica del espacio

foto: juan pardo

Me gustaría primero marcar los limites con los que trabajo y entiendo la “Acción”, como modo de presentación y representación de una idea. Utilizo la “Acción” para expresar ideas que no podría llevar acabo de otra forma o quedarían mal analizadas y expresadas; cada incursión en las distintas formas de expresión genera una exposición y por lo tanto una lectura distinta y limitada dependiendo de aquellas que haya utilizado.

Vivir en otro lugar, "ejercicios de supervivencia". Mayo 2000. Construí un pequeño espacio donde pasar tres días en el barrio de Coslada, la gente me alimentaba y me ayudaba a sobrevivir en el lugar     

Lo que quiero aclarar con esto es que utilizo distintas formas de expresión adaptando la idea a la que mejor se adecue. No obstante considero la “Acción” mas abierta a posibilidades y también más cercana al espectador, dada la complejidad de lectura a la que han llegado las otras formas de expresión. Para mí la “Acción” es sobre todo una vivencia, una experiencia irrepetible, es siempre una estructura abierta indeterminada y espacio-temporal, el tiempo es variable y depende de lo que acontezca en el marco ambiental del espacio; a diferencia del teatro, aun existiendo un “guión” o idea general, los detalles y el desarrollo quedarían sujetos a la evolución de la misma.

Quiero conocer-te. Noviembre 1999. En una plaza del barrio de Lavapies, se monto un salón donde se invitaba a la gente a sentarse y charlar sobre los problemas del barrio, yo les invitaba a te y castañas.

Jugando con Euclides, acción que realizaré en la Sala Noble del Convent de Sant Agustí, consistirá en hacerme una idea topológica del espacio de dicha sala prescindiendo de los significados concretos, para ello entraré en la sala con los ojos vendados y durante un tiempo indeterminado tratare de conocer y reconocer dicho lugar con los demás sentidos, dando prioridad al espacio de dicha sala. Evidentemente mi percepción se basara casi exclusivamente en las dimensiones, puesto que se supone que no habrá objetos en ella. Cuando acabe saldré de la sala sin quitarme la venda de los ojos, con el propósito de quedarme solo la idea que he concebido a través de mi experiencia en este lugar.

Si no tuviésemos una concepción precisa y completa del espacio no podríamos desenvolvernos en el mundo. Percibimos el entorno y la posición que ocupan los objetos con relación a nosotros fundamentalmente a través de la vista, esta capacidad de conocimiento espacial la utilizamos sin ser conscientes de ello. La experiencia de taparse los ojos e intentar reconocer el lugar hace que nuestros sentidos se multipliquen para así suplir a aquel que falta. Al tratarse de una experiencia extraordinaria en mi caso, disfrutaré durante un breve tiempo las sensaciones que estos sentidos multiplicados me proporcionen.