Carlos Pina. Juegos de-construcción personal

foto: juan pardo

En esta acción, que sería el puente entre la línea anterior de trabajo, Salir del armario, y la actual, Entornos, buscaba la creación de un entorno personal en un espacio neutro. En esta acción utilizaba también el tema de los medicamentos pero potenciando más el tema del entorno personal y de la contextualización. Esta fue una performance continua, que podía verse íntegra o parcialmente, en la que durante varias horas me encerraba en una sala, a la que el público tenía libre acceso, rodeado de una serie de elementos de poco valor, aunque con una importante dimensión simbólica para mí. La idea inicial era que una cámara de vídeo fija registrara mis actos, pero lo descarté y solo utilicé una grabadora para registrar mis palabras. Encerrado en la sala, iba desplegando los distintos elementos y jugaba con ellos. La base del juego eran las cajas de psicofármacos que usaba a la manera de los bloques de construcción infantiles, pero lo que tenía la mayor relevancia era la palabra, el hecho de explicar mi intención, lo que significaban mis actos o por qué hacía esta performance, o cómo se integraba la misma dentro de mi proyecto vital no solo artístico sino también personal, o sencillamente asociaciones libres de ideas relacionadas con lo que estaba haciendo. A la vez invité al público a que se uniera a mí en el juego con dichos elementos. Mis explicaciones necesitaban y no necesitaban de público, por cuanto eran también parte de un proceso de resituación personal. En la sala había también otra serie de elementos que forman parte de mi entorno histórico, como las cintas de las composiciones de música electrónica que realicé entre los 16 y los 25 años y de las que me deshice también, usando la banda magnética como serpentina. Usaba también otros elementos de mi entorno personal, alguno de los cuales, como las cajas de fármacos, me deshice durante la performance, en la línea de las performances citadas anteriormente, en las que el proceso de deshacerse de material almacenado o coleccionado a lo largo del tiempo deviene una catarsis, una limpieza interior y exterior Pero uno de los postulados básicos de esta acción era situar cada uno de los actos dentro de su contexto histórico o biográfico, por lo que iba explicando a los presentes cómo se situaban dentro de mi propia historia, a la vez que el público iba preguntando no solo sobre el sentido de mis actos sino sobre la significación de los elementos que iba desplegando y de los que me iba deshaciendo.

Uno de los hechos más significativos para mí de esta performance fue la participación muy activa por parte del público, tanto jugando con los objetos que desplegué como por la curiosidad que demostraron, haciendo preguntas e incluso entablando un debate conmigo sobre las afirmaciones que yo iba haciendo, lo cual enriqueció enormemente el intercambio entre ellos y yo. De hecho, mi mayor sorpresa fue que a lo largo de las casi cuatro horas de la acción siempre estuve acompañado por alguna persona.